fbpx

Se avecina la «guerra espacial»

Ante el avance de la tecnología, la OTAN considera necesaria la hegemonía militar en el espacio.

En diciembre de 2019 se espera que el espacio exterior sea declarado como una zona de guerra, por parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en su próxima cumbre a finales de este año y son los abrumadores desarrollos tecnológicos la causa que ha motivado este anuncio.

Esta decisión podría implicar entonces que los países miembros de dicha organización, creada  con fines netamente políticos y militares, pudiera entonces comenzar a crear un conjunto de armas espaciales con capacidad de destruir satélites o misiles que sean considerados enemigos o contrarios a las políticas de la Alianza.

Hace unos días pudimos conocer la puesta en órbita de un satélite de ruso con características comerciales y cuyo objetivo principal es el acercamiento a otros satélites en el espacio para así poder realizarles un mantenimiento técnico.

Este es un vivo ejemplo de las tecnologías que ya se encuentran en mano de empresas comerciales privadas, lo que nos permite deducir que las potencias militares del mundo también están en posesión de dicha capacidad tecnológica. En este sentido, la OTAN ha considerado que si una empresa o un país determinado puede manipular sus satélites para acercarlos a otros, puede hacerlo con fines militares o de sabotaje.

Países miembros de la OTAN en Europa (elordenmundial)

“Guerra espacial”

Cabe destacar el anuncio realizado por Francia de manera reciente, en el que se destaca que pronto será lanzado al espacio un satélite denominado como “guardaespaldas”, que contará con armamento láser y ametralladoras. Así como también los Estados Unidos había anunciado el lanzamiento de una llamada “fuerza espacial».

Sin embargo, es necesario que detallemos cómo pudiera llegar a desarrollarse el saboteo a los sistemas de un satélite determinado por parte de otra nación. Básicamente, el mecanismo consiste en disparar un intenso haz de radiación de microondas al objetivo en cuestión.

Este método no es nuevo, la interferencia intencionada fue una táctica comúnmente utilizada en la Segunda Guerra Mundial para interrumpir las comunicaciones y los radares del enemigo. Con tan solo saturar a un receptor de radio con ruido de radio, el aparato quedaba inoperativo.

En este sentido, los satélites son enviados al espacio con la capacidad de detectar ruido de radio. Sin embargo, si llegara a ocurrir que un satélite, de manera deliberada, enviara transmisiones de radio de banda ancha a un satélite cercano, las comunicaciones pudieran llegar a verse afectadas por completo.

La dependencia de los servicios militares hacia la tecnología espacial se vuelve cada vez mayor y es por ello que las potencias mundiales se preocupan cada vez más del control y la hegemonía del espacio orbital terrestre.

 

 

 

 

Botón volver arriba