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El misterio del manuscrito del Mar Muerto

El pergamino fue hallado y vendido por beduinos nómadas a un comerciante de antigüedades

Hallados en las cuevas ubicadas en Qumrán, los Manuscritos del Mar muertos son un conjunto de 972 pergaminos en total, los cuales tiene sus orígenes entre los años  250 a. C. y 66 d.C. Su valor histórico es incalculable, sin embargo, son noticia nuevamente por un sorprendente hallazgo realizado por los científicos.

El pergamino llamado Manuscrito del Templo, uno de los más sobresalientes que se conocen, ha sido analizado por científicos de la Universidad de Harvard a través de un nuevo método nunca antes utilizado sobre estos restos de la antigüedad, la microscopía de electrones.

El inesperado resultado del análisis concluyó que esta reliquia fue fabricada mediante una tecnología particularmente diferente a los demás manuscritos de las cuevas de Qumrán. Cabe destacar que dicha técnica perdida no ha sido encontrada en otros pergaminos de diversos periodos de la humanidad.

Fue el aspecto característico del manuscrito lo que impulsó a los científicos a analizarlo, y es que a simple vista se puede apreciar las notables diferencias entre este y el resto de la colección. Posee un grosor que apenas alcanza un milímetro, es decir, es sumamente delgado y a la vez tiene una longitud de 8 metros de largo.

Otra característica particular del pergamino de alrededor de 2.000 años de vejez es que sobre su superficie se destaca una tonalidad mucho más clara en comparación con los demás, que en su mayoría rondan los tonos marrones.

Aunado a ello, se destaca el hecho de el texto impregnado en la piel no se encuentra ubicado en lado en el que usualmente se solía utilizar para este fin. Es decir, en la antigüedad los pergaminos destinados a la escritura se realizaban a partir de pieles de animales, la cual era preparada por el lado correspondiente al pelo de la bestia.

Manuscritos en exhibición (RTVE)

Hallazgos inusuales

Sin embargo, el Manuscrito del Templo no cumple esta costumbre, ya que el texto se encuentra ubicado en el lado contrario, es decir, la parte interna de la piel del animal. A ello se le suma la presencia de una capa en la superficie del manuscrito conformada por un material inorgánico, el cual llamó poderosamente la atención de los científicos.

A través de técnicas no invasivas, el análisis del material indicó una inusual composición de de sales compuestas de sulfuro, sodio y calcio. Los arqueólogos destacaron que dicha capa es una técnica de imprimación mucho más avanzada que las utilizadas por otros pergaminos de la época, y que los componentes de la capa tampoco son propios de la región donde fueron encontrados.

Todo indica que fueron aplicados métodos que no corresponden al periodo que datan los manuscritos y que además fueron realizados en otro lugar que no corresponde al Mar muerto. Es por ello que estos textos, encontrados en el año 1954, han podido conservarse de manera tan limpia y duradera

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