Detective Pikachu: La mejor película inspirada por un videojuego

No es la mejor película de videojuegos

Detective Pikachu es el ejemplo viviente de que William Shakespeare tenía razón en algo; los verdaderos genios son los que roban impunes, no los imitadores, tal y cómo vemos en Pokemon: Detective Pikachu. La película es digna de aplaudirse, pero debemos hacer una aclaración importante; el hecho de que sea la mejor película basada directamente en un videojuego, no implica que sea la mejor película de videojuegos.

Ese título se lo pueden llevar otros proyectos cómo «Indie Game: The Movie», «Ready Player One», «King Kong» o incluso «Bandersnatch», eso sin contar series, porque entonces la lista incluiría otras cómo «High-Score Girl» disponible en Netflix.

Tampoco es la mejor película que encuentra inspiración en un videojuego, hay otras cómo la también de Netflix «Castlevania» que prácticamente está haciendo historia en este nicho.

Sin embargo, Detective Pikachu sí que ostenta el título de ser la mejor en cuánto a ser una adaptación directa y precisa del videojuego en el que está basada, ya que conocemos la naturaleza nefasta de la adaptación de historias de nuestros juegos favoritos a la pantalla grande.

Al ver Detective Pikachu nos damos cuenta de que irónicamente, lograr este resultado no es tan difícil después de todo, con metas más bien humildes pero dulces y muy nobles, basta con aplicar la confiable fórmula estándar de guión de Hollywood para lograr un resultado bastante positivo, incluso cuando Pokemon es una franquicia casi enteramente interactiva con una dosis pobre de narración.

La película claramente está muy bien dirigida, pero no es particularmente original, no tiene mucha personalidad, de seguro no será inolvidable por un guión muy distintivo; solo opta por las soluciones más convincentemente efectivas, sin embargo las escenas de acción se manejan claramente.

Y aunque el reparto ayude a hacer de la película una buena apuesta, no depende del carisma de sus actores, incluso a  pesar de que Ryan Reynolds, voz de Pikachu, es un actor conocido por darle vida a personajes cómo Deadpool de manera excepcional, pero Detective Pikachu destaca más por su historia que por el potencial que da a su reparto para interpretar personajes únicos.

Así que mientras otras películas que debieron ser clásicos al igual que el videojuego en el que se basaron, fracasaron; Detective Pikachu combina un montón de estrategias viejas pero efectivas que la salvan del fracaso, las cuales detallaremos a continuación.

La mentira del protagonista

Hay una técnica para crear un enganche instantáneo con un personaje que es usada en infinidad de proyectos cinematográficos, y  es la de crear una mentira (que el público conoce o sospecha) que el personaje se cree, ya sea interna o externa.

La externa es sencilla, cómo por ejemplo la de «Luke, yo soy tu padre», cuando el personaje cree cierta una información ajena a él que en realidad no lo es. La mentira interna, por otro lado, es aquella que dicho personaje cree sobre sí mismo pero no es verdad, cómo Tony Stark está convencido de que es arrogante pero en realidad es inseguro, o cómo Bilbo Bolsón se cree un cobarde pero es valiente. Esta mentira llevará al personaje a una catarsis, un dilema existencial que de seguro la audiencia querrá ver.

Estas mentiras moldean la historia y son la fuente de buenos giros de trama para mantener una historia interesante, y no diremos exactamente cómo Detective Pikachu las implementa porque la idea no es hacer spoiler, pero es una de las atracciones de la película.

El género

El género de una película es cómo un disfraz, o la manera en la que el director elige contar su historia, vestir a sus personajes. Pokemon es una franquicia difícil de desarrollar para las masas, ya que debes hacer felices a los fans más frikis de Pokemon, esos que saben en qué se están metiendo desde un principio cuando van a ver la película, y también a aquellos que no saben nada de la franquicia y deben encontrar cierta familiaridad en ella para sentirse interesados en verla.

En este aspecto, Detective Pikachu utiliza el muy común género film noir para enganchar a ambas audiencias. Este género viste a la película al comienzo con un ambiente de niebla, neón, mujeres misteriosas que parecen desequilibradas de alguna manera, misterios por doquier; homicidios disfrazados de accidentes, conspiraciones, identidades falsas, y muchas más mentiras.

Gracias a esto, puedes sentir conexión con la película aunque conozcas poco o nada sobre Pokemon; puedes entrar, la  puedes entender. No hace falta que conozcas el montón de bichos extraños que aparecen porque se te presentan cómo detectives, algo que sí entiendes. Sin embargo, también disfrutarás mucho cómo ese fan que sí conocerá cada  Pokemon que aparezca en pantalla.

El worldbuilding

A pesar de que Detective Pikachu no asume que todos sus espectadores son fans (cómo lo hace Avengers: Endgame) sí que encuentra la forma de darle a los fans lo que se merecen, y si quieres hacer a los fans sentir una conexión contigo y tu película, debes hacerlos saber que tú también eres fan de la saga en que se basa, de esta manera creas una conexión casi nostálgica muy personal.

El director construye aquí un mundo que satisface tanto a fans cómo a espectadores comunes, haciendo uso de las mentiras de personaje junto con el género al que, supuestamente, pertenece.

Presenta escenas con pequeños detalles y mini-historias que dan la sensación de que perteneces al mundo de Pokemon, el cual, por cierto, tiene un escenario más a lo Pokemon Go que la saga regular. En la última, los humanos vivimos en un mundo estéticamente más Pokemon, mientras que en Pokemon Go, los pokemons se adaptan a nuestra realidad, a un mundo más humano en el cual se introducen estas criaturas para que coexistan en el mundo que ya conocemos; su realidad se adapta a la nuestra y no al revés.

Entonces, ¿dónde está el error?

Pokemon: Detective no es una excelente película porque aunque emplee dichas técnicas de manera satisfactoria, sus objetivos son demasiado humildes, es muy común, buena para pasar el rato, pero olvidable.

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