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El viejo Orbitador Lunar de la NASA asumirá un nuevo reto

Después de más de nueve años, los científicos han retomado interés en las capacidades de esta nave

En estos momentos la NASA padece de lo que podríamos llamar como un caso grave de “fiebre lunar». El origen de esta situación radica en los planes que la Administración tiene con relación a un nuevo alunizaje en el 2024 con la ayuda de su viejo y confiable Orbitador de Reconocimiento Lunar.

Esta nave fue lanzada en el año 2009 y desde entonces ha cumplido una sola tarea en concreto: estudiar permanentemente a este satélite natural de la Tierra. Sin embargo, en un principio el lanzamiento de esta misión formaba parte de un conjunto de misiones lunares orientadas a la búsqueda de lugares idóneos en lo que pudieran realizarse aterrizajes.

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio tenía previsto recalificar al Orbitador como una misión científica después de haber cumplido un año en funciones, pero los doce meses pasaron y esto nunca ocurrió, sin contar el desinterés de la NASA en dicho momento por llevar a humanos nuevamente a la superficie lunar.

Renovado interés

Después de nuevo años, los científicos y astrónomos de la NASA han retomado su interés en utilizar al Orbitador de Reconocimiento Lunar y así poder obtener datos necesarios que determinarían posibles sitios de aterrizaje para los astronautas en un futuro próximo.

El científico de la NASA, Noah Petro, quien forma parte del proyecto Lunar Reconnaissance Orbiter manifestó que existe un renovado interés en el Orbitador (LRO) y en sus capacidades.

El ex presidente de los Estados, el republicano George W. Bush, fue quien dio inicio al programa espacial del que el LRO formaba parte. Este programa fue denominado, tiempo después, como Constellation, que tuvo como propósito cumplir una serie de metas que llevarán a los humanos cada vez más lejos de la órbita terrestre baja.

Expresidente George Bush (National Journal)

«La luna es un paso lógico hacia un mayor progreso y logro»

Bush terminó por decidir que era importante el lanzamiento de sondas espaciales que fueran pioneras en el trabajo de exploración de la superficie de la luna. En este sentido, el Orbitador fue una de esas sondas que se lanzó en una misión conjunta en compañía del

Esta nave, el LRO, que inició su trayectoria como una simple sonda de exploración lunar, ha sido más útil de lo que los científicos habían proyectado. Y en la actualidad, se encuentra en un punto de atención de los astrónomos de la NASA, que ven una oportunidad de aprovechar las capacidades del Orbitador para alcanzar la meta del alunizaje de 2024.

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