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Científicos construyen el modelo del Sol

Para estudiar los misteriosos "vientos solares"

Los científicos han construido un modelo en miniatura del Sol que podría protegernos de la versión real. La «inmensa bola de plasma roja», creada en un laboratorio, podría permitir a los investigadores comprender finalmente la misteriosa brisa solar que puede suponer una amenaza para la gente de la Tierra.

Las brisas solares son expulsados por el Sol y golpean casi todo lo demás en el sistema solar. Para nosotros, pueden causar problemas a los satélites alrededor de la Tierra, así como ayudar a crear las impresionantes iluminaciones de las auroras.

Pero siguen siendo un tanto misteriosos para los que llegan, que no entienden completamente los procesos que ocurren dentro del Sol para crear los vientos.

La versión en miniatura del Sol les permite imitar esos vientos solares, ayudando a confirmar cómo se producen y potencialmente proporcionando aún más nuevos descubrimientos sobre el Sol en el futuro.

Imagen: RT

El Sol es una inmensa bola de plasma, y ese plasma es girado a medida que el Sol rota. Ese movimiento a su vez crea un campo magnético alrededor del Sol, pero lo suficientemente lejos como para que la atracción de ese campo magnético sea débil y el plasma rompa el Sol y vuele a través del sistema solar.

Los investigadores no son capaces de ver directamente lo que está sucediendo. Pero crearon otra bola de plasma, mucho más pequeña, en un laboratorio, y la llamaron la «Gran Bola Roja».

«La brisa solar es bastante fluctuante, pero existen básicamente dos tipos: veloz y pausado», explica Ethan Peterson, estudiante de postgrado del departamento de física de la UW-Madison y creador central de la investigación. «Las operaciones en satélites han demostrado en gran medida el origen de la brisa veloz, por lo que estábamos intentando analizar en detalle el origen de la brisa solar lenta y su evolución mientras se traslada con dirección la Tierra.»

La Gran Bola Roja es una esfera que tiene un imán en su centro. El gas es bombeado y convertido en plasma, el cual puede ser golpeado con una corriente eléctrica que lo hace comportarse como el Sol. Los investigadores pueden entonces estudiar esa pequeña versión de la estrella desde varios puntos, dándoles una imagen tridimensional de cómo se ve esa actividad.

Les permitió ver pequeñas versiones de las espirales y «eructos» que son arrojados por el Sol. Los investigadores ya sabían que tiraban plasma periódicamente de las imágenes satelitales, pero los nuevos investigadores pudieron aprender más.

«Estas erecciones son observadas por satélites, pero nadie sabe qué las impulsa», dice Peterson. «Terminamos viendo eructos muy similares en nuestro experimento, e identificamos cómo se desarrollan»

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