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Polvo espacial se estrelló contra una nave de la ESA a 40.000 mph, pero eso es bueno

La ESA lanzará una evolución de LPF en 2034, un conjunto de tres naves espaciales dispuestas en un triángulo que permite a los astrónomos buscar ondas gravitacionales con una precisión aún no vista

Al observar la oscuridad interminable del espacio, es fácil pensar en el sistema solar como un vacío de la nada. Pero en el sistema solar interno, los micrometeroides, pequeñas motas de polvo espacial invisibles a simple vista, vuelan alrededor de la Tierra a velocidades superiores a 40.000 mph. Eso presenta riesgos potenciales para las naves espaciales que se han puesto en órbita para inspeccionar el cosmos. Pero, ¿qué tan grande problema podría ser el polvo microscópico?

Los investigadores de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) querían averiguarlo. Utilizando el Pathfinder de la antena espacial de interferómetro láser (LISA), o LPF, que funcionó en órbita entre enero de 2016 y julio de 2017, el equipo realizó una especie de estudio, examinando con qué frecuencia su nave fue golpeada por el polvo espacial.

La investigación, publicada en el Astrophysical Journal en septiembre pasado, detalla 54 colisiones con la nave espacial LPF. La misión era esencialmente una demostración técnica: el equipo incluido en LPF se utilizará en el observatorio LISA completamente funcional. La misión principal de LPF era mostrar que la tecnología a bordo podría utilizarse para una misión completa en el futuro. Sin embargo, antes del lanzamiento, los investigadores se dieron cuenta de que los instrumentos sensibles de la nave espacial podían usarse para detectar impactos muy pequeños.

Eso es porque cada vez que LPF es golpeado, pequeños propulsores lo ayudan a corregir el rumbo. El examen de estas pequeñas correcciones del curso reveló qué lo golpeó y con cuánta fuerza. Los investigadores tuvieron acceso a 4.348 horas de datos de LPF para estudiar detenidamente y crearon un conjunto completo de datos de colisiones de micrometeroides con la nave espacial.

Después, al modelar los impactos en LPF, los investigadores pudieron determinar dónde se originaron los micrometeroides. Estudios previos del polvo espacial en esta región del sistema solar han demostrado que gran parte se origina en cometas de período corto como 67P / Churyumov-Gerasimenko, cuyas órbitas son controladas por el gigante gaseoso Júpiter (cometas de la familia Júpiter). Las «migas de cometas» que colisionaron con el LPF se alinearon con estos estudios, con la mayoría de los impactos provenientes de los cometas de la familia Júpiter y una contribución menor de los cometas de períodos más largos.

La ESA lanzará una evolución de LPF en 2034, un conjunto de tres naves espaciales dispuestas en un triángulo que permite a los astrónomos buscar ondas gravitacionales con una precisión aún no vista. Esto será una gran ayuda para los astrónomos que estudian eventos cosmológicos extremos como las fusiones de agujeros negros del otro lado del universo, pero LPF ha demostrado que los instrumentos de la próxima generación también serán útiles para realizar experimentos mucho más cerca de casa.

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