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Facebook no puede evitar que los políticos mientan

No eliminará mensajes, imágenes o vídeos de políticos de su plataforma aunque las normas de la comunidad sean violadas

Para los usuarios de la red social Facebook, en la mayoría de los casos, resulta creíble y verdadero el contenido que ve en los anuncios.

La compañía, con sede en California, prohíbe los anuncios que incluyen reclamos desacreditados por verificadores de hechos de terceros o reclamos desacreditados por organizaciones con experiencia particular. En teoría, Facebook vela por la información errónea.

No obstante, hay que leer las letras pequeñas del documento. Todo apunta a que Facebook está perdonando a los dirigentes políticos de sus propias reglas. Es decir, una organización política o candidato podría afirmar que su rival es una sanguijuela y no recibiría ninguna amonestación.

Aunque a los usuarios les moleste esta nueva iniciativa, diversas personalidades de la política estadounidense se han mostrado satisfechos con los cambios realizados por Facebook.

¿La decisión correcta?

A modo de ejemplo, un grupo pro vida trató de difundir anuncios publicitarios en los que responsabilizaban a un parlamentario de sufragar a favor de la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio. El diputado negó haber participado en esa votación porque mientras se aplicaba el Obamacare no se financió interrupciones de embarazo.

La compañía no aplicará el programa de verificación de terceros a discursos de políticos (TVNET)

En este sentido, parece que la determinación de Facebook de no limitar los méritos del discurso político lo impulsa un sector muy sensible. El interés de quienes estén promoviendo estas políticas detrás de la compañía podría deberse al hecho de considerar a Facebook un  cuasi-Estado con 2.1 mil millones de consumidores diarios.

El problema más acentuado que tiene la empresa californiana continúa siendo la desinformación viral. Por lo que su intento por desentenderse de los contenidos de sus anuncios podría tomarse como un acto de cobardía.

Facebook espera mermar la polémica de una forma democrática: al permitirle a los periodistas, investigadores y ciudadanos tener al alcance de la mano los anuncios políticos para que puedan estudiarlos, analizarlos y debatirlos a través de su plataforma o fuera de ella.

Por los momentos, los usuarios nos limitamos a considerar las cada vez menos sanciones que se le aplican a las organizaciones y personalidades que dice alguna falacia contra otra persona. ¿Cuál es, entonces, el papel de las plataformas tecnológicas?

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